Líneas puras y simples, una tenue iluminación y ni un solo título colgado en la pared. Así es el despacho de Pablo Clavel, neurocirujano y director del Instituto Clavel.

Por ANAÏS OLIVERA

Salvo una prótesis de una vértebra lumbar sobre la mesa, un modelo de columna sobre una repisa y unos pocos libros en una estantería, no hay nada que recuerde a una consulta médica. Pero este despacho sí lo es, y la más importante en cirugía de columna en España. Es el corazón del Instituto Clavel, dentro del barcelonés Centro Médico Quirón, y aquí los pacientes con discopatía degenerativa en los discos cervicales o lumbares vienen en busca de una técnica única, la terapia de remplazo discal (ADR), en la que el doctor Pablo Clavel es una eminencia.

«A estos pacientes se los suele tratar con técnicas conservadoras (infiltraciones, fisioterapia) y, cuando eso no es suficiente, la solución quirúrgica pasa por la fijación de las vértebras. Pero ya no hay por qué fijarlas. Para nosotros, la solución para esos pacientes a los que se les ha desgastado un disco es la sustitución de este por una prótesis», explica Clavel.

Con esta técnica, por la que se aborda la columna por la barriga en vez de por la espalda y que en Europa solo se practica en el Instituto Clavel y en un par de centros alemanes, se logra que el paciente pueda caminar desde el mismo día de la operación, que en un mes pueda hacer bici y en algo más de 90 días recuperar su vida normal. «Incluso he intervenido a deportistas de alto nivel, como el piloto de superbikes Kenny Noyes, que han vuelto a competir en unos meses», explica Clavel.

Todos ellos, casi dos mil en diez años, han pasado por este despacho que, a diferencia de otras consultas médicas busca la calidez y la cercanía, la comodidad y, sobre todo, el calor de hogar. Y con apenas una alfombra, unos butacones de color crema y una iluminación que le hace sentirse a uno como en casa. En un lugar de la estantería descansa una escultura formada por dos piezas separadas –una ese muy estilizada y, junto a ella, un círculo– del asturiano Herminio. «Se aguanta gracias a los imanes que hay en su interior –explica Clavel–. Me gusta porque tiene la forma de la columna y se parece a nuestro logo».


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