Felipe Cortina y Álvaro Gomis se conocieron trabajando en un banco de inversión en Madrid y se fueron juntos a Nueva York a estudiar un máster. El resultado de aquel encuentro fue una empresa de venta online de calcetines que hoy los despacha en 40 países.

POR ELENA CASTELLÓ

¿Calcetines? La idea surgió en 2012, cuando Felipe Cortina, 34 años, y Álvaro Gomis, 30, llevaban apenas dos meses estudiando un MBA en la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York. Habían compartido trabajo, compartían aficiones y amigos y decidieron iniciar el mismo máster en la misma Escuela de Negocios. Por supuesto, compartiendo apartamento.

A sus pies 4Su idea era formarse para seguir trabajando en el ámbito de la inversión, pero el espíritu emprendedor de la ciudad estadounidense les sedujo desde el primer momento, hasta el punto de trastocar sus planes por completo. «Es una cultura muy emprendedora, la gente se lanza rápidamente a hacer negocios –explica Felipe–. Allí todo el mundo comparte, discute y te ayuda, te aconseja. Los profesores y los alumnos. Y los recursos, la información, las facilidades para hacer un estudio de mercado o registrar un marca son inmensas. No teníamos ninguna experiencia, pero vimos que era un momento ideal para discutir ideas y para intentar montar algo juntos».

Así que empezaron a debatir entre clase y clase y coincidieron en que el de la moda era un sector especialmente interesante, por su rápido crecimiento y sus márgenes. La clave estaba en escoger un solo producto para evitar riesgos y costes. Así nació Jimmy Lion, una marca de calcetines singulares, de alta calidad, diseño atrevido y precio asequible que se vendía a través de la web. ¿Calcetines? Fue la pregunta de muchos amigos y, sobre todo, de sus familias, que quizá pensaban en un futuro ligado a una gran empresa.

Durante el periodo de prácticas de verano, entre el primero y el segundo curso, se lanzaron a la búsqueda de fábricas de calcetines. Visitaron una treintena, comparando calidades, precios y acabados, en Turquía, España, Italia y Portugal, donde finalmente encontraron lo que buscaban. La primera colección salió al mercado, con la ayuda de muchos amigos y compañeros y una inversión mínima –primera producción, diseño de la web y packaging– en mayo de 2014, justo cuando se graduaban en la MBA.

«En Nueva York, la gente se lanza a hacer negocios. Saben lo que es emprender»

«Inicialmente solo vendíamos a través de la web y la mayoría de las ventas se generaron en EEUU, mediante el método boca a oreja, entre amigos, compañeros del máster y familiares», prosigue Felipe. Su apartamento se convirtió en un almacén de empaquetado durante los primeros ocho meses. Poco a poco, los pedidos fueron creciendo en Europa, especialmente en España, y la venta se amplió a tiendas multimarca y grandes almacenes. Hoy son siete personas en el equipo –tres de ellas en Madrid–, y sus ventas sobrepasan los cien mil pares de calcetines en más de 40 países de cinco continentes, y están presentes en más de 200 tiendas de Estados Unidos, España, Italia, Inglaterra, Alemania, Holanda, Polonia y Serbia.

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Los dos toman todas las decisiones en equipo, aunque Felipe está centrado en la parte estratégica, márketing y comunicación, y Álvaro en la parte logística, operacional y de fabricación. Y siguen viviendo en Nueva York… cuando no están de viaje. Cuentan con un centro logístico en España y un almacén en Estados Unidos.

Sus clientes: hombres (y también mujeres, puesto que cuentan con una línea femenina) entre los 25 y los 50 años, que quizá visten clásico o conservador, pero eligen impactar (o expresar su personalidad) al sentarse y cruzar una pierna o montar en bicicleta, desvelando en sus tobillos colores ácidos y estampados de flamencos (uno de los best-seller de la marca), de langostas o tucanes.  Pero la clave, además de su llamativo colorido, es la calidad –algodón peinado, tejido con el máximo de agujas, y la costura de cierre en la puntera remellada a mano– y el precio: 10 euros. Tienen dos colecciones al año, una en primavera y otra en otoño.

¿Y el futuro? «Creemos mucho en este proyecto y estamos convencidos de que puede ser una marca mucho más grande», dice Álvaro. «Tenemos objetivos a largo plazo, como sacar otros productos para consolidarnos como marca de ropa. Y mientras tanto, queremos convertirnos en una marca de calcetines de referencia a nivel global». Han desechado incluso varias ofertas de compra. Pero, ¿hay algún secreto para emprender? Para Álvaro, es fundamental dedicarse a tiempo completo: «Si solo lo ves como algo a tiempo parcial, o entre horas, es difícil conseguirlo».


Alta calidad a precio asequible

Esa fue la idea inicial de Jimmy Lion: una alternativa a los calcetines de diseño de alta calidad, siempre demasiado caros, pero vendidos a la mitad de precio. Además, los envían en una caja cúbica «muy cool».


Super algodón 

Peinado y de 200 hilos, el de máxima calidad. Los diseños son propios de la marca, ideados con una especialista. Sus elásticos están reforzados, para evitar que acaben  cayéndose. 


Leones 

‘Socks to be wild’ (calcetines para ser salvaje, algo así como ‘desmelénate con tus calcetines’) es la consigna que hay en su web www.jimmylion.com. La idea es que podamos «sacar al león» que llevamos dentro. 


Diseño impactante

Piñas, sirenas o copas son algunos de sus diseños para llevar con unos elegantes zapatos de cordones o ‘converse’.

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