125 millones de personas, solo en Occidente, emplean lentes de contacto a diario. De ellos, más de tres millones son españoles. Y nueve de cada diez sufren estrés visual.

 

La vista es, de lejos, de los cinco sentidos el que más se ha visto afectado por la revolución digital. El consumo de nuevas tecnologías, sobre cualquier pantalla, exige el máximo esfuerzo de nuestros ojos. De media, pasamos casi cinco horas al día frente a nuestros smartphones, tabletas o televisores, y consultamos el móvil hasta 80 veces. Nuestros ojos se tienen que acostumbrar a nuevos rangos de visión para acomodarse a distancias más cortas que antes, porque sostenemos los dispositivos digitales más cerca que periódicos y libros.

Responder a estos desafíos visuales a que nos somete el mundo digital obliga a trabajar duramente a los músculos ciliares, los responsables de acomodar el enfoque de los ojos, mucho más duro de lo que lo habían hecho nunca. En solo una fracción de segundo deben pasar de enfocar algo en la distancia a hacerlo con pequeños dispositivos. Dolor de cabeza, cuello contracturado, irritación o fatiga ocular son síntomas del denominado estrés visual digital, que se ha convertido en un fenómeno global por el uso masivo de los dispositivos digitales. En el caso de los usuarios de lentes de contacto, al también llamado Síndrome Visual Informático se añade la incomodidad que provoca el uso de lentillas durante más horas de las recomendadas.


Estrés visual, las cifras de un problema imparable 161% de los usuarios de lentes de contacto, admite llevarlas más de 8 horas al día.

Precisamente por esta razón las lentes de contacto no reemplazan a las gafas como ayuda visual: No se pueden llevar puestas siempre. Sin embargo, y a diferencia de lo que pudiera parecer, este hecho no supone problema alguno para sus usuarios. Una encuesta internacional encargada por Zeiss a finales de 2015 en la que participaron 2.400 personas demuestra que los usuarios de lentes de contacto no pretenden usarlas en exclusiva. Por el contrario, los resultados indican que se ponen sus gafas más frecuentemente, y durante periodos más largos, de lo que podría parecer, y muy por encima de lo que cualquier óptico hubiera podido estimar a priori. Los 600 usuarios encuestados en los Estados Unidos, China y Alemania afirmaron usar sus lentes de contacto entre cinco horas y media y casi siete horas al día como media. En Italia, el promedio se elevó hasta las ocho horas y media. Estos mismos encuestados afirmaron cambiar de lentes de contacto a gafas más frecuentemente cuando utilizan medios digitales, en particular, aunque no exclusivamente, por las tardes. Es entonces cuando más del 70% de usuarios de lentes de contacto encuestados en Estados Unidos y Alemania optan por las gafas. Este mismo porcentaje fue del 56 y 50% en Italia y China, respectivamente. Además, también es un hecho que los usuarios de lentes de contacto eligen usar gafas durante el día, y en otras ocasiones, con cada vez mayor frecuencia.


 

Estrés visual, las cifras de un problema imparable 365% de los usuarios de lentes de contactos gafas graduadas especialmente para leer, ver la televisión o usar su tablet.

Si hablamos de usuarios jóvenes de lentes de contacto, la tendencia es incluso más acentuada, puesto que afirman pasar más horas que otros grupos de edad con sus gafas. Consecuentemente, no debería sorprender a nadie que el 77% de los encuestados en los Estados Unidos afirmara que tenía la intención de comprar un nuevo par de gafas durante el próximo año, por citar un ejemplo. Los resultados fueron incluso superiores en el resto de países donde se efectuaron las encuestas. Otro dato relevante. En total, el 65% confirmó la importancia que para ellos tiene la salud visual y también sentirse cómodos cambiando de gafas a lentes de contacto, y viceversa.

A pesar de estos porcentajes y de las cifras –hay más de 125 millones de usuarios de lentes de contacto en el mundo y casi 3 millones en España– hasta ahora ningún fabricante había lanzado al mercado unas lentes oftálmicas especialmente diseñadas para los usuarios de lentes de contacto. Como respuesta, Zeiss ha desarrollado las lentes oftálmicas EnergizeMe, dirigiéndolas a las necesidades específicas de estos pacientes. Después de quitarse sus lentes de contacto, los usuarios requieren lentes oftálmicas que les ayuden a refrescar sus ojos cansados de dos maneras: previniendo estrés visual digital adicional y asegurando una visión clara y natural. Un estudio externo llevado a cabo con 130 usuarios de lentes de contacto, que además se llevó a cabo en España, demostró que prácticamente dos de cada tres participantes prefiere Zeiss EnergizeMe por encima de otras lentes oftálmicas. Asimismo, nueve de cada diez usuarios acreditaron sentir una reducción del estrés visual digital y sus ojos más refrescados.


 

88% de los usuarios que pasan más de dos horas al día frente a pantallas sufre estrés visual digital.