Tras una larga trayectoria familiar iniciada en 1860, la manufactura Chopard cumple veinte años en los que ha perpetuado sus valores originales: calidad, innovación y respeto por la tradición.

POR BEATRIZ ROLDÁN

A mediados de los años 90, Karl-Friedrich Scheufele, co-presidente de Chopard, tuvo una gran idea para dar un impulso a la firma: rescatar la tradición relojera del fundador, Louis Ulysse Chopard, y recuperar la legitimidad relojera de la firma.

Por aquella época, Caroline -copresidenta y directora artística- y Karl-Friedrich formaban el nuevo tándem de dirigentes, siguiendo la estela de sus padres. Cada uno reinterpretaba la herencia familiar a su manera. Mientras ella reinventaba la tradición de orfebre de Pforzheim con fastuosas colecciones de alta joyería, él vivía convencido de que la empresa debía realizar sus propios movimientos. Por ello, persuadió a su progenitor de que el futuro se escondía en los relojes mecánicos. Bajo un secreto casi de sumario, el proyecto piloto fue lanzado en otoño de 1993. Así nació el calibre ASP 94. El nuevo mecanismo se desarrolló en Fleurier, en el modesto local alquilado que en 1996 albergaba la ultramoderna unidad de producción de Chopard.  Nacía así la Manufactura Chopard de Fleurier, que en el año 2000 adquirieron para restaurarla íntegramente.

Era un cambio de aires, un nuevo rumbo para la marca. Se vestía de gala, se transformaba en una marca internacional de relojería y joyería, creando piezas sumamente originales que suponen la primera semilla de la producción actual: desde los primeros modelos de Happy Diamonds hasta las últimas creaciones de alta joyería, pasando por los ultra-sofisticados relojes L.U.C.

Maquinaria perfecta

Código Único ha estado de primera mano en la caja de fábricas de Chopard. Sin escaparates ni plasmas de por medio. Comprobando in situ cómo funciona una maquinaria perfecta made in Suiza. Cada uno de los movimientos L.U.C es desarrollado y producido por Chopard Manufacture, manteniendo la leyenda establecida por Louis Ulysse Chopard. Diez familias de calibres L.U.C animan más de 70 variantes de mecanismos de alta precisión, y todos tienen el certificado de cronometría otorgado por el COSC. Asimismo, algunos cumplen con los criterios de calidad del Punzón de Ginebra o de la Fundación Qualité Fleurier. La producción anual de estos mecanismos es de solo 5.000 piezas.

En sus pasillos se respira un aroma al ayer. De hecho, Karl-Friedrich Scheufele, gran coleccionista de relojes, inauguró en 2006 el L.U.CEUM, un museo donde los relojes históricos creados a partir de 1500  conviven con los modelos modernos.a1_2En Fleurier se produce el 70% de los componentes de un reloj y hay ocho constructores para todos los modelos.

 

La marca cuenta también con un antiguo edificio industrial en el municipio suizo de Fleurier. Es la sede de Fleurier Ebauches S.A. Allí se conciben y producen movimientos blancos a nivel industrial, al tiempo que se conservan los elevados estándares en materia de producción y de calidad.

El objetivo de Fleurier Ebauches es abastecer al Grupo Chopard de movimientos blancos, aumentando la producción de relojes de la firma equipados con movimientos mecánicos, en particular en el segmento deportivo de la firma. En los próximos cinco años se producirán 12.000 piezas por año, de las cuales dos tercios serán calibres automáticos y un tercio cronógrafos.

Karl Scheufele se ha esforzado por obtener una producción vertical integrada, de manera que Chopard hace prácticamente todo, desde las cajas hasta las correas.a1En el 2006, Karl-Friedrich Scheufele inaugura L.U.Ceum, un coqueto museo situado en la propia manufactura.

 

Son tres los ejes de producción: Meyrin (en Ginebra), en donde trabajan 800 personas (de un total de 2.000 en todo el mundo) y donde se realizan aleaciones de oro en su propia fundición. Igualmente, se realizan las cajas y brazaletes y el ensamblado de los relojes L.U.C, requisito indispensable para obtener el Punzón de Ginebra. Pforzheim trabaja cuidadosamente las joyas, mientras que en Fleurier se producen los relojes de Alta Relojería L.U.C, incluida la decoración de los mismos. Aquí se produce el 70 por ciento de los componentes de un reloj.

Ingenieros, especialistas en prototipos,  orfebres, relojeros, torneros, diseñadores de herramientas, pulidores, fundidores, grabadores y mecánicos operan bajo un mismo techo sobre las máquinas CNC para elaborar piezas de joyería o de relojería, movimientos automáticos u otros componentes esenciales.


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